Los Seres Vivos Cavernícolas

En el interior de los Tubos Volcánicos y Simas se establece un ecosistema muy interesante, formado básicamente por una fauna especialmente adaptada a las peculiares condiciones del medio ambiente subterráneo (ausencia de luz, temperatura constante, alta humedad, etc.). De esta manera los únicos elementos vegetales que se observan son las raíces de las plantas de superficie y que llegan a penetrar en las cuevas en busca de humedad, ya que el individuo completo no puede realizar la fotosíntesis en la oscuridad. Son por lo tanto hongos e invertebrados los señores de estos dominios, aunque también es frecuente la presencia de del murciélago orejudo canario (Plecotus teneriffae), así como visitas esporádicas de otros vertebrados como atestiguan sus restos óseos. Precisamente a través de estos restos que se conservan en las cuevas, los paleontólogos han podido estudiar con detalle especies canarias extintas como los lagartos gigantes (Gallotia goliath) y ratas gigantes (Canariomys bravoi), Los primeros fósiles fueron encontrados por el naturalista tinerfeño D. Telesforo Bravo. ​

Respecto a los invertebrados, este es el grupo que presenta mayores adaptaciones a la vida en las cavernas. A lo largo de generaciones de selección y adaptación al medio subterráneo se configuran nuevas especies, en ocasiones exclusivas de una sola cavidad (endémicas) y caracterizadas por no tener ojos, despigmentadas y con un gran desarrollo de su sentido táctil. Esta condición de endemicidad y su estricta adaptación a las condiciones antes mencionadas hace que el ecosistema cavernícola sea tan sumamente frágil, y que alteraciones de cierta magnitud, puedan determinar la extinción total de estas especies.

Esto se ha demostrado en los numerosas publicaciones científicas que hemos realizado a través de la Revista VULCANIA, Congresos y Symposium de vulcanoespeleología y espeleología a nivel nacional y mundial, donde hemos descubierto para la ciencia a nivel mundial, nueva fauna cavernícola en cavidades terrestres y submarinas por parte de nuestros espeleólogos y espeleobuceadores del Grupo de Espeleología de Tenerife Benisahare. Además de nuestra colaboración con el Departamento de Bioespeleología de la Universidad de La Laguna, Museo de Ciencias Naturales y otros Departamentos.

Esto ha sido y sigue siendo, parte de un amplio estudio por parte de los espeleólogos y bioespeleólogos del Grupo de Espeleología de Tenerife Benisahare, a lo largo de toda nuestra historia, donde hemos descubierto para la ciencia nuevas especies en los tubos volcánicos, simas y cavidades sumergidas en el Archipiélago Canario, como el Túnel de la Atlántida y Cueva de los 7 Lagos, (Lanzarote) y Cueva del Coral y Los Cerebritos en (Tenerife), donde colaboramos con Grupos de Espeleobuceo Alemanes (GHS Grupo Hydro Speleology), Italianos (Dr. Marco Oliverio, Universidad de Roma), Españoles, Museo de Ciencias Naturales de Tenerife (Departamento Biología Marina) y Departamento de Bioespeleología y Biología Marina de la Universidad de La Laguna.
Que hemos ido publicando en diferentes revistas y publicaciones, (como la nuestra en su momento “VULCANIA“ editada y publicada por el Grupo de Espeleología de Tenerife Benisahare hasta el número 6, en la isla de La Palma, y que fue la primera en toda Canarias en este tipo de divulgación espeleológica), así como en diferentes Congresos, y Symposium.

Además de colaborar con otros Grupos de Espeleología, Bioespeleólogos e Instituciones y Organismos, para el conocimiento y preservación de esta fauna cavernícola y su microbiología, tan importante en el mundo subterráneo canario y a nivel mundial. Como lo demuestran los últimos trabajos de la Agencia Espacial Europea con los que hemos colaborado, en la Cueva del Viento, con sus robots para sus futuras misiones a los tubos volcánicos de Marte y La Luna, en nuestras cavidades de Tenerife y Lanzarote.

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